Aprontes dieciocheros

No hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague. ¡Estamos a poco menos de un mes de nuestras fiestas patrias! ¿Cómo no prepararse para celebrar el nuevo cumpleaños de Chile? 203 años cumplimos, si nuestro país fuera un humano… uf! Que longevo sería, pero como no lo es… digamos que aún es joven. Porque como pasa en el campo con la gente añosa, lo pasaron por el registro civil ya crecidito.  Y no hay registros muy fidedignos del pasado más remoto.

Por Anabella Grunfeld.

Cuando el 18 cae jueves o lunes, tenemos una celebración con tuti. Los Coquimbanos, sí que saben disfrutar y celebrar, que se sepa son los únicos en Chile que mantienen esta celebración varios días. La fiesta de la Pampilla es una tradición, donde familias se van a acampar y celebran a todo dar más días que en el resto del país. Todo porque hace muchos años, y dada la distancia se demoró en llegar la noticia de que ya estaba la primera junta de gobierno.

Los sí o sí de las fiestas

Hacer y/o comer empanadas: las clásicas en casi todo Chile son de pino de carne (ojalá picada), si le da por hacer en casa; ojalá compre las cebollas con anticipación, o pagará caro por ellas. Si tiene congelador, apérese. Aunque en algunas partes el 18 es con de queso y fritas y las de pino para el 19.

Un asado en casa con familia y/o los amigos, es una obligación nacional. Si no es muy ducho en asados  vaya buscando ayuda, sugerencia Manual de urbanidad y buenas costumbres parrilleras, para comportarse en los asados . Si no, Felipe Gálvez Comandini alias @doctorpichangas, lo dejará un experto, con datos para la previa y la posterior.

Comer parrillada, anticuchos y choripán: imprescindibles en estas fechas. Parta por las compras en la Vega o el Matadero de Franklin en caso que sea capitalino. O su mercado local. Los anteriores, si o si deben ir acompañados de pan amasado con o sin chicharrones, tortilla de rescoldo o churrascas y su consabido pebre.

Bailar cueca: oh si… hay que hacerle empeño. No importa que sea un bailarín del Bafochi, aquí lo que cuenta es el entusiasmo. ¿No sabe? No se aflija, la cueca brava es menos estructurada que la “clásica”. Igual en el tumulto o con los vapores etílicos nadie se fijará mucho, hágale empeño igual. Si es mateo, dese la pega de buscar algún tutorial o teme un curso rápido, aún es tiempo.

Comer dulces chilenos, ese es otro clásico. Depende de su origen familiar elegirá el adecuado. Relleno con guayaba si vive cerca de Pica o Matilla, con manjar de arroz, de leche de cabra o dulce de alcayota si las ganas le vienen por recordar  el norte chico. Con manjar y betún si su pasado está conectado con La Ligua o Melipilla, con conserva de alfajor más hacia el sur de Santiago, masa molida y chancaca por la octava o chancaca y nueces un poco más allá.

Y los brindis, con chicha en cacho o en vaso, terremotos, pipeño. Su tinto o su blanco. Cada uno tiene sus preferencias o el bolsillo manda. Pero hay un dato que no puedo evitar darle. Si se pone su copete, no maneje.


Anabella Grunfeld Havas Por Anabella Grunfeld Havas
Profe todo terreno. Con la oreja pará y los ojos atentos, a cuanto comistrajo y vituperio chilensis me pongan por delante. Buena pal mastique y pa hacer salú.
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    • Anabella Grunfeld Havas

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      Profe todo terreno. Con la oreja pará y los ojos atentos, a cuanto comistrajo y vituperio chilensis me pongan por delante. Buena pal mastique y pa hacer salú.
    • Alejandra Mulet

      Alejandra Mulet

      Periodista sibarita, creadora y editora de Sabores & Más. Miembro del Círculo de Cronistas Gastronómicos de Chile.
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