No es tan papaya

Me había propuesto compartir algunos dulces recuerdos. Tal como hay ciudades que son reconocidas hasta hoy por sus “dulces chilenos”  como La Ligua, o Curicó por sus tortas, Pica y Matilla por sus alfajores, o Iquique y su ya tradicional chumbeque.  Así de famosa era La Serena por sus Papayas, tierra de papayas creo le decían, eran todo un símbolo local.

Surtido golosinas Serenenses. Foto Anabella Grunfeld

Con los años, no me resultó “papaya” encontrar esos antiguos dulces que antes abundaban por la ciudad. En mi memoria desfilaban las gomitas de papaya, los turrones, los bombones, las sustancias, incluso las papayas confitadas que no eran de mis favoritas… fue casi misión imposible, hasta me sentí como una detective.

Pregunté a muchas personas, me miraban con cara rara, noooo, ya no se hacen. No comemos eso por acá; papayas son para los turistas no más. Pregunté a amigos de la zona y caímos en cuenta que han cuasi desaparecido. Esos ricos dulces de antes están prácticamente extintos. Desalentada, pensando en que es una pena lo poco que cuidamos nuestro escaso patrimonio inmaterial, enfilé a la Recoba; en La Serena.

Mientras iba en camino, recordé que hace un tiempo, en medio de esta furia exportadora  y de innovación; las papayas fueron rebautizadas para darles una nueva identidad: Así como ya no tenemos chancho, en cambio hay cerdo,  tampoco se exportan papayas, si carica usando parte de su denominación científica carica pubescens. Estrategia lícita de marketing.

Bombones de papaya y de manjar. Foto de Anabella Grunfeld

Terminé en ese mercado, conversando con don Wilson que me mostraba con tanto orgullo cada una de las golosinas que tenía en su pequeño local… Miré… hay cachitos de nuez o, acá tengo gomitas de papaya, esas otras son sustancias, afuera encontrará también sustancias de frutilla (novedad para mí). ¿Y vio esta? La Calamina… como le decían al centenario “Café con leche” en su antigua versión tipo caluga plana.

En sus repisas y canastitos encontré otros dulces, los turones de durazno y de damasco, hasta uno de nueces. Manjar amoldado solo o con lúcuma; incluso uno que decía con papaya. Las clásicas tortitas de higo nuez, arrope de higos (sabor parecido a la miel de palma) especiales para los postres de leche y que no veía hace años.

Turrón de papaya. Foto de Anabella Grunfeld

Mientras miraba el pequeño negocio, un verdadero museo de “antigüedades dulceras” y de otras todas comestibles; no podía dejar de pensar en lo ciegos y descuidados que somos. Otros le sacarían lustre a estas golosinas, ya estarían viendo como incorporarlas en el recetario de postres, del nuestro nos quejamos tanto por lo escueto.

 

¿Dulces de papaya dijo que buscaba? Ahí tiene: turrón de papaya, o los bombones. Miel de papaya para los postres, o el jarabe al que  le echa agua y tiene rico refresco. La mayor sorpresa fue mi reencuentro con los alfeñiques (dulces como rosquitas de naranja y maní, de consistencia  similar al turrón). Vuelta a la niñez, salí cargada quiero que mi hijo pruebe y conozca todo esto, antes que desaparezcan del todo.

 


Anabella Grunfeld Havas Por Anabella Grunfeld Havas
Profe todo terreno. Con la oreja pará y los ojos atentos, a cuanto comistrajo y vituperio chilensis me pongan por delante. Buena pal mastique y pa hacer salú.
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    • Anabella Grunfeld Havas

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    • Alejandra Mulet

      Alejandra Mulet

      Periodista sibarita, creadora y editora de Sabores & Más. Miembro del Círculo de Cronistas Gastronómicos de Chile.
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